Las tecnologías en sí mismas no tienen sentido, sino que son un medio para mejorar la productividad de las empresas. Hay una correlación muy clara entre incorporación de nuevas tecnologías y productividad, que se cifra en un 40% de los incrementos de productividad registrados en la última década dentro de los países de la Unión Europea. Por tanto es esencial para ser más productivos hacer un uso eficaz de las nuevas tecnologías. La productividad es la base de la competitividad y evidentemente en un entorno de desaceleración en el que es necesario competir y ajustar costes y las condiciones de mercado son más duras la mejora de competitividad se convierte en un rasgo distinguible.
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